PIEZAS QUE CUENTAN
La puerta con la que cierra tu negocio
Una cortina de acero es lo último que baja el dueño cuando apaga las luces, y lo primero que ve el cliente cuando pasa por la banqueta con el negocio cerrado. Tiene que cerrar suave, subir sin trabarse y aguantar un jalón. Ese es el trabajo de Tu Negocio: cortinas que abren todos los días durante años sin que nadie se acuerde de ellas, y un teléfono que sí contesta el día que una se atora. Lo demás —el acabado, el motor, la reja que hace juego— viene después de que eso está resuelto.
