
Vinyasa flow
La postura se enlaza con la respiración y la clase no se detiene. Sudas, te calientas y sales con el cuerpo despierto. Nivel mixto.
Clases de hatha, vinyasa, yin, restaurativo y prenatal en grupos chicos, con maestras que corrigen postura y props prestados. Si nunca has practicado, por ahí se entra.
Ver las clasesCada estilo le pide algo distinto al cuerpo y a la semana. Aquí está la diferencia, sin misterio, para que elijas por dónde entrar.

La postura se enlaza con la respiración y la clase no se detiene. Sudas, te calientas y sales con el cuerpo despierto. Nivel mixto.

Práctica adaptada por trimestre, sin torsiones cerradas ni boca abajo. Se trabaja piso pélvico, respiración y descanso lateral.

Cupo cerrado y un solo tema: parada de manos, aperturas de cadera, respiración, filosofía. Se anuncian con fecha y se apartan por adelantado.

Postura por postura, con pausa entre una y otra y tiempo para preguntar. Es la puerta de entrada si nunca has practicado o si llevas años sin moverte.
¿No sabes cuál te toca? Escríbenos cómo anda tu espalda y a qué hora puedes, y te decimos con cuál empezar.
Tu Negocio es un estudio de yoga en Ciudad de México. Aquí se viene a respirar y a mover el cuerpo con alguien que te mira y te corrige: eso es lo que un video no te da. No necesitas ser flexible, no necesitas experiencia y no necesitas ropa especial. Vienes como estés, te prestamos tapete y bloque, y la maestra ajusta la clase a lo que hoy puede tu cuerpo. Trabajamos con grupos que caben en el salón, porque nadie corrige a cuarenta personas a la vez.
La práctica de quien te acompaña se nota en detalles pequeños: cómo te acomoda un bloque, cuándo te deja quedarte en una postura y cuándo te pide salir. En Tu Negocio la clase la da alguien con formación y con horas de práctica encima, que sabe qué hacer cuando aparece una rodilla sensible o una espalda que lleva ocho horas en una silla.
El yoga no es una postura difícil en una foto: es volver mañana. Por eso aquí no se empuja a nadie a un rango que su cuerpo no tiene, ni se promete que la práctica cure lo que le toca a un médico. Lo que sí ocurre, y se ve en semanas, es que duermes distinto, que la espalda deja de avisar y que una hora sin teléfono se convierte en la parte más ordenada del día.
La sala, los props y el orden con el que vas a encontrar todo cuando llegues. Ninguna foto de postura imposible.
Detalles que suenan chicos hasta que llegas con prisa: el tapete prestado, un lugar para tus cosas y un horario que sí te acomoda.
Las dudas reales, contestadas sin rodeos y sin letras chiquitas.
Te prestamos tapete, bloque, cinturón y cobija; si ya tienes el tuyo, mejor. Ropa cómoda con la que puedas doblarte y estirarte, y nada en los pies: la práctica es descalzo. Trae agua y, si sudas fácil, una toalla chica.
Se puede pagar clase suelta, paquete de clases al mes o mensualidad. Cada paquete tiene una vigencia y la decimos antes de que pagues, no después; pregúntanos por WhatsApp cómo queda tu caso si viajas o te enfermas.
Hatha o restaurativo. Hatha va postura por postura, con pausa para explicar y corregir; restaurativo es puro descanso con soporte. Vinyasa y ashtanga piden ritmo y algo de práctica previa, y yin es intenso de otra manera: posturas largas en el piso.
No, pero la maestra necesita saberlo antes de que empiece la clase. Para el embarazo existe la clase prenatal, adaptada por trimestre. Con una lesión, una cirugía reciente, presión alta o glaucoma conviene empezar en sesión privada y traer la indicación de tu médico.
Escríbenos con el horario que te acomoda y te decimos qué clase hay ese día y qué llevar.