Rotulación de fachada
Pintamos el nombre de tu negocio a mano sobre lámina, muro o cortina metálica. Lijamos, resanamos y sellamos antes de la primera letra, porque de esa preparación depende cuántos años te dura.
Todo se cotiza con medidas y con la superficie a la vista. Mándanos una foto por WhatsApp y te decimos qué conviene.
Pintamos el nombre de tu negocio a mano sobre lámina, muro o cortina metálica. Lijamos, resanamos y sellamos antes de la primera letra, porque de esa preparación depende cuántos años te dura.
Hoja de oro sobre vidrio o lámina y línea a pulso con tiralíneas. Es el trabajo más fino del taller y el que hace que una cantina o una barbería se vea de otro tiempo.
El menú de tu café, bar o fonda escrito a mano en pizarrón o directo en la pared. Si cambias precios seguido, podemos volver a pasar a actualizarlo.
Una tabla o una lámina preparada en el taller, con tu letra pintada, filete y barniz. Te la entregamos lista para colgar o vamos a colocarla nosotros.
Los precios cambian según medida, superficie y número de colores; nadie serio te da una cifra cerrada sin verlo. Se aparta con anticipo y el resto se paga contra entrega.
En Tu Negocio pintamos letreros a la antigua: pincel, esmalte y pulso. Hacemos fachadas, cortinas, murales, vehículos y piezas de taller para negocios de Ciudad de México que no quieren verse como el de al lado. Empezamos por medir y por enseñarte un boceto; hasta que lo apruebas, agarramos el pincel. Lo que sale de aquí se puede retocar y se repara, que es lo que nunca vas a poder hacer con una lona impresa.
Ver el muestrario
Muestras de taller: capas de esmalte, filetes, plantillas y piezas colgadas. Cámbialas por fotos de tus propios trabajos desde tu panel.
Primero vamos a ver el lugar y lo medimos; luego proponemos un boceto con la letra, los colores y las medidas. Con tu visto bueno y el anticipo, la fecha queda apartada. Preparamos la superficie, pintamos, filetamos y barnizamos. Al entregar te decimos cómo limpiarlo y qué esperar del sol y la lluvia. Si un día se raya, aquí estamos para retocarlo.
Rotular no se aprende en una tarde: se aprende arruinando láminas hasta que la mano sostiene la curva. Ese tiempo es el que hoy te ahorra sorpresas — saber cuánta base pide una cortina oxidada, a qué hora del día no conviene pintar bajo el sol, cuándo un muro necesita sellador y cuándo sólo una lijada. Es la diferencia entre un rótulo que aguanta y uno que a los dos años se cuartea.
Lo que va incluido siempre, sin que tengas que pedirlo.
Están escritas con las respuestas que damos por teléfono, tal cual. Si falta la tuya, mándala por WhatsApp.
No hay precio único y quien te lo dé por teléfono sin preguntar nada te va a cobrar de más o te va a quedar mal. El costo depende de la medida, de la superficie, de cuántos colores lleva y de si hay que subir. Mándanos una foto y las medidas aproximadas por WhatsApp y te cotizamos el mismo día.
El vinil se despega en las orillas, se decolora con el sol y todos los locales de la cuadra acaban con la misma tipografía. La letra pintada se retoca sin volver a mandar hacer nada, aguanta más a la intemperie y no se parece a la del vecino.
Sí, vamos a medir y a pintar en sitio. Dentro de la ciudad no cobramos la visita para medir; fuera se agrega el traslado y te lo decimos antes, nunca al final.
Un letrero chico de taller sale en tres a cinco días. Una fachada completa lleva de una a dos semanas contando el secado entre manos. Un mural grande depende del tamaño y del clima: en lluvia el esmalte tarda más en secar y no vale la pena forzarlo.
Con la foto de la pared o de la cortina y el ancho aproximado ya podemos cotizarte. Si prefieres, pasamos a medir.
Te contestamos por teléfono o por WhatsApp, lo que se te acomode.